Acta 01. Esto no ha hecho más que empezar

por Felipe G. Gil | ZEMOS98

cicLibro {PDF}Por segunda vez. Reunidos ellos (y nosotros, que también somos "ellos"), en disposición circular y dialógica, comenzamos el debate:
¿Existe una denominada industria del cortometraje? La mayoría descarta la posibilidad de responder afirmativamente a esa pregunta. Al menos "industria consolidada". Aleix Raya comenta que sí hay distribución, pero no "explotación" (por tanto no "te puedes ganar la vida con los cortos"). Miguel Ángel Sánchez afirma lo positivo de este hecho, y es que el corto es un producto de cultura underground. En este sentido, Germán Fernández apunta que no sería tanto "el corto underground" como "el sistema de distribución underground". Además, afirma que le gusta que no haya industria por todo lo que eso supone. Millán Vázquez cree que el abaratamiento y la democratización que suponen el mundo del corto deberían generar más libertad creativa y además cree que existe la "forma comercial de contar". En ese sentido, Mónica Gallego afirma que el corto tiene su propio lenguaje. Cabría distinguir en este momento entre 2 conceptos que conviene que sean diferenciados: rentabilidad/comercialidad.

Parece esencial que para definir la "comercialidad" de un corto, haya que tener en cuenta a "los medios de difusión". Tanto TV, como cine, como escuelas o centros educativos audiovisuales, festivales, etc. Joan Carles Martorell cree que la selección que se produce en los festivales define el sentido del panorama actual del corto. Son los productores y festivales quienes configuran el sentido "comercial" del corto, que por otra parte es necesario para que surja la postura "opuesta" y dialógica: la underground. Millán coincide en que la comercialidad del corto queda determinada en cuanto alguien quiere "pagar" por él. En este sentido, la TV y los cines deberían jugar papeles esenciales. Isabel Tojo incide en la necesidad de hacer "cortos comerciales" para poder proyectarlos en las salas de cine. Millán comenta el caso de los directores consolidados que realizan cortos generando "prestigio" entre este tipo de producciones. Además, y al respecto de la TV, comenta que ni mejora ni empeora la situación del corto, pues el "mal" de la TV es más genérico.

Pero en este punto, Pedro Jiménez se pregunta, ya que ha sido mencionado tanto: "¿Qué es un corto comercial?". Incluso y más allá, ¿qué es un corto? Porque internet, o los spots y los videoclips, conforman discursos formales mediáticos que afectan en la producción de "cómo" contar la historia, pero a veces parecen no estar contemplados en el análisis. Además, según él en la educación audiovisual se potencia la calidad técnica por encima de las ideas y el guión. Isabel cree que la temática en los cortos se halla empobrecida.

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Ahora bien, ¿cómo se consumen los cortos? Daniel Villar cree que existe moda de producción, pero no de visionado. Millán cree que la producción es más accesible (y atractiva). Miguel no cree que se haga un corto por hacerlo sino por una necesidad expresiva. Isabel piensa que porque un corto "no llegue" no quiere decir que no sea bueno. El consumo del corto queda sujeto a imaginarios convencionales que tienen que ver con cuestiones que van mucho más allá del propio lenguaje que pueda proponer el "formato" cortometraje.

Joan Carles recuerda que como señalaba Peter Greeneway, en el año 90, solo se utilizaba un 5% de los medios expresivos de que podía disponer el ser humano. Además hay que tener en cuenta la importancia de internet en el futuro de la Narrativa. Germán apunta que "si la historia es buena, no importa el medio...la narrativa ha de pedir las formas y no al contrario". Joan Carles matiza sobre esto que la relación entre forma y contenido es algo dialógico. Mónica además, recuerda la importancia de las distinciones formales, como por ejemplo, entre videocreación y corto de ficción. Pero en este punto, ya no hay retorno: Joan Carles dice que si las etiquetas las ponen los productores y suponen una reducción, y si como se ha comentado lo que importa es la historia, ¿por qué se ponen etiquetas?

Joan Carles cree que la diferencia entre documental/ficción depende del tipo de pacto que se adquiere entre el espectador y la obra. En su visita al Taller de Narrativa Digital organizaco por el Festival Audiovisual Zemos98.5 en Sevilla, José Luis Guerín, comentaba que TODO es ficción. "En construcción" a pesar de "aparentar ser un documental" está concebida como una ficción (ficción documental). Germán señala que a veces vivimos la vida como una ficción y buscamos la realidad en la ficción, siendo el cine (el audiovisual) un camino para hallar la verdad. El futuro está en que cada cual cuente su historia. En este sentido, se entendería el BOOM de documentales y falsos documentales que existe, tal y como apunta Joan Carles, que además finaliza afirmando que las convenciones formales definen los géneros.

Realmente hay muchas cosas que se pueden investigar -y de forma más ordenada y sistemática- sobre el mundo del cortometraje. Un encuentro, parece una excusa perfecta para reflexionar y analizar cuestiones de este tipo. En esta 2ª ocasión, el escribano de cuerpo presente (felipe@zemos98.org), se muestra agradecido e ilusionado con respecto a cómo se ha desarrollado esta 2ª iniciativa y cómo conclusión y citando a Germán Fernández:

"...si haces un corto, que lo entienda tu abuela".

O no (je).

Salud y cortos!