Telepiés · El mediactivismo de a pie

por josevi de telepiés

¿Cuál es el origen de este invento?

Comenzamos el 22 de mayo de 1995 haciendo un programa en Tele K, que es la televisión local de Vallekas, un barrio de Madrid, que nos daba total libertad para emitir lo que quisiéramos. Los primeros programas eran quincenales de media hora y llevaban la cabecera "INSU-EMISION". Esta cita con la tele la hemos mantenido hasta el día de hoy con diversos altibajos: desde unos momentos en que hacíamos programas semanales a otros, como el actual, que lo hacemos mensual de cuarenta minutos, de momentos de no parar de hacer directos a momentos como el actual que son todo pregrabados en formato documental.... La elaboración de este programa ha permitido que muchas cosas no se quedasen en el aire, que nos marcásemos un ritmo de trabajo, que diésemos una elaboración final acabada a muchas ideas y, por supuesto, que mucha gente vea lo que hacemos. Ese primer programa, del que no continua ninguna de las personas que lo elaboraron, era una encuesta-entrevista a diversos colectivos alternativos de Madrid y gente espontánea de la calle sobre de qué hablarían, cómo sería un programa de televisión si ellos tuviesen la posibilidad de hacerlo. El nombre de la cabecera surgió de que la gente que lo hacía estaba en el movimiento de insumisión al ejército. Durante varios años se hicieron muchos programas, en su mayoría directos, en que se hablaba de insumisión, música, okupaciones, inmigración, liberación animal, zapatistas, movimiento vecinal contra la especulación y por las infraestructuras sociales, mujeres de negro contra la guerra... Durante ese tiempo se publicaron tres VHS que se vendían en distribuidoras alternativas (tiradas de 100 a 150 copias): uno sobre los Zapatistas, otros dos sobre las acciones-jornadas "Rompamos el silencio 7 dias de lucha social" de 1998 y 1999.

La ocupación del "Laboratorio" en la plaza de Cabestreros de Lavapiés en enero de 1999 traería cambios a "INSU-EMISIÓN". Varias personas que participaban en esa okupación se incorporaron a la elaboración de ese programa y se creó un colectivo de vídeo, "Deyavi", con la intención de abrir aún más las experiencias audiovisuales, los debates, las prácticas... La idea era hacer menos contrainformación y más investigación audiovisual, en forma de documentales, que aportasen otras perspectivas. Además, a mediados del 2000 empezamos a vislumbrar la nueva era del vídeo digital. Para nosotros las nuevas tecnologías sí han significado democratización, acceso a la creación audiovisual gracias a que podemos tener cámaras y ordenadores propios que nos dan suficiente calidad y tiempo de elaboración. Antes teníamos acceso a las cámaras y las mesas de edición de la televisión local de Vallekas. Para hacerse una idea del cambio que supuso el acceso a la tecnología digital, hace tan solo cuatro años disponíamos sólo de ¡cinco horas de edición a la semana!

Muchos programas tenían que ser por esto en vivo y en directo, con lo que esto suponía de corsé: locutores, entrevistas en directo... Desde esta perspectiva hicimos también una apuesta colectiva y estética que consiste en utilizar materiales procedentes de cámaras u ordenadores diversos, "caseros" o no, con diferentes tipos de calidades.

Eso necesitaba también una red creada para coordinar el uso de esta infraestructura colectiva mediante una lista de correo electrónico y desde ahí el intercambio, préstamo y reciclaje tanto de máquinas como de conocimientos. En esto la tecnología, internet, nos vino a ayudar una vez más, haciendo posible que lo colectivo no requiriera la presencia física; facilita la posibilidad de coordinarnos, debatir, intercambiar información, etc mediante listas de correo.

Viajamos a El Ejido para conocer la experiencia de organización de los inmigrantes tras la razzia racista in situ y realizar un documental que publicamos en VHS. Organizamos video-matones, que consistían en acotar en la calle un espacio donde podías contar a la cámara lo que quisieras acerca de un tema que proponíamos y que luego emitíamos o veíamos juntos.

Empezamos a incluir en los programas videocreaciones nuestras, a realizar proyecciones públicas en la calle o en los centros sociales. Realizamos un video "la tecnología nos hará libres o no será" una introducción al tema del software libre. Y también participamos en encuentros internacionales de televisiones comunitarias: en Bruselas en diciembre del 2000, en Marsella en mayo del 2001, en los encuentros de Indymedias... El 15 de junio del 2002 hicimos la fiesta de la luz en la calle Lavapiés: se trata de una iniciativa de un colectivo de París que consiste en reapropiarse una noche del espacio público apagando las farolas y convirtiéndolo en un espacio de experimentación utilizando fachadas, escaparates, ventanas, sábanas suspendidas para proyectar ciíe, video, diapositivas, sombras chinas, espectáculos de calle y otras iluminaciones creativas.

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Y en Septiembe del 2002 lanzamos la propuesta de Telepiés. Se trataba de juntarse con muchos otros colectivos de Madrid y, sobre todo, de Lavapiés, y otras personas individuales que estuvieran interesadas en hacer una tele de barrio pero con perspectivas metropolitanas.

La filosofía con la que partimos para el proyecto que ahora nos traemos entre manos y que recoge mucho de las experiencias anteriores no es la búsqueda de una estética audiovisual novedosa ni el intento de dar al espectáculo televisivo un contenido para huir del vacío o de darle un sentido a nuestro deambular posmoderno. Partimos de un contexto, de unas luchas que son las que ya dan sentido. Nos movemos con nuestras cámaras de vídeo en la mano, en el centro histórico de Madrid, un barrio que se puede considerar como un experimento único en Europa de conviviencia multi e intercultural, un barrio «mundializado» desde abajo, a pesar de que se le etiquete en la opinión pública de barrio «degradado», idea que ignora su riqueza potencial y singular. Un lugar de convivencia compleja atravesada por modos de vida precarios pero también por un tejido social bastante importante en que se encuentran centros sociales, redes de vecinos, asociaciones de inmigrantes, colectivos artísticos tanto del ámbito de la música como de las artes plásticas o de teatro, una vida pública importante, un gran número de locales con propuestas muy diversas, bibliotecas autogestionadas, colectivos de software libre, radios... Partimos con nuestra caja de herramientas audiovisuales (una televisión de barrio, un intento de construir un medio de comunicación horizontal y participativo) en un intento de generar un análisis sobre la realidad del barrio, de facilitar un acercamiento entre los y las habitantes del mismo, entre colectivos, comunidades y asociaciones de Lavapiés, de producir un discurso desde abajo sobre la vida cotidiana del barrio y sus problemáticas, de potenciar intercambios de conocimientos y experiencias de cooperación.

Pero no es una tele de barrio porque su punto de vista está necesariamente anclado en lo global: Lavapiés es, en la metrópoli, una isla marcada por grandes contradicciones (diversidades étnico-culturales, generacionales e, incluso, con el proceso de rehabilitación-especulación ya muy avanzado, de recursos) que viven cotidianamente enlazadas por sus diferencias.

Nos movemos en el espacio de la comunicación con el fin de reinventarlo como espacio público: emitir en la calle, en los centros sociales, en los espacios públicos, usar la televisión y las imágenes como herramientas de autoanálisis, de autorepresentación, de cooperación nos permite hacer frente al flujo impuesto informativo en una sola dirección emisor-receptor y resistirnos al consumo dirigido.

Una de las últimas experiencias en las que estamos participando es en la creación de redes ciudadanas de wireless. En concreto, en Lavapiés está en marcha una de esas comunidades que se llama "Lavapiés Wireless", de la que nos sentimos parte. Se trata de conectar nuestros ordenadores por todo Lavapiés en una red inalámbrica, de tal modo que podamos intercambiar información de forma gratuita entre nosotros y a un volumen de más de diez megas por segundo, que nos permita incluso transmitir vídeo a calidad y a tiempo real. En base a esa red, se trataría de implementar más adelante usos libres como televisión, radio, telefonía, intercambio de archivos....

Apostamos por ella por ser una red de comunicación que se autoconstruye, que teje ella misma, de modo literal, su propia red inalámbrica. Es un tejer cooperativo y que busca la puesta en común de los saberes. Una red que sale del ámbito de lo comercial, de la medida del dinero y que pone en práctica las posibilidades de democracia y comunidad que abre la técnica más reciente. Para nosotros es una inversión en un laboratorio comunicativo donde experimentar la comunicación televisiva, multimedia, rompiendo la jerarquía emisor/receptor de la televisión actual. Es abrir la posibilidad de que cada una de las personas de la red puedan hacer en común una emisión multimedia, una red de emisores-receptores, una redacción de televisión distribuida por múltiples nodos y en contacto inmediato.

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