La cultura de los VJs: de la industria del loop a escenarios en tiempo real

por Mia Makela aka SOLU
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2003 fue el año del despegue de la cultura VJ y el éxito parece que continúa. Este año, D-FUSE y Lumens publicarán un libro importante sobre los VJs, canonizando la tendencia en negro sobre blanco.

Las comunidades de VJs están creciendo, construyendo sus propias redes y organizando festivales de VJs en los que se reúnen artistas para mostrar sus últimas obras y debatir acerca del futuro del VJ en mesas redondas. Si bien la mayor disponibilidad de sedes y de medios para las actuaciones hacen que el futuro parezca brillante y cercano, la novedad de la cultura hace que aún no hayamos sobrepasado el concepto de contemporáneo.

En los primeros días de la MTV, se llamaba Video Jockeys a los jóvenes que presentaban en la cadena vídeos musicales de las estrellas del pop del momento.

Algunos de ellos se hicieron famosos, presentando sus propios programas de televisión. La ascensión de la MTV, al pasar de ser una iniciativa empresarial de éxito a un producto cultural, colocó el término VJ en el Americnan Heritage Dictionary. Actualmente, el término VJ hace referencia a artistas escénicos que crean imágenes en directo para acompañar a diversos estilos de música en diversos entornos, más que a los bustos parlantes de la MTV.

El VJ Benton C. Bainbridge, que vive en Nueva York, explica la transición de término de moda del momento a término artístico.

"Casualmente, en el año 2000 me di cuenta de una explosión del interés por el video en directo y lo visual en general. Antes del 2000, cuando le contaba a la gente que hacía vídeo en directo me miraban con cierta cara de incomprensión. Ahora le digo a alguien que hago video en directo y me contesta: "claro, entonces eres un VJ".

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Si bien ha sido recientemente cuando el término se ha hecho conocido en este contexto, las representaciones audiovisuales surgieron al principio de la cultura humana. El VJ Flunchpunkt reivindica que incluso las cavernas de Lascaux son básicamente restos de raves prehistóricas, fiestas con elementos visuales previos a la tecnología. Más recientemente, las proyecciones trippy, los espectáculos de luz de Mark Boyle en el UFO club de Londres en los sesenta y las sesiones psicodélicas de los setenta desempeñaron una función formativa en la cultura underground. Aparentemente, el hombre ha sentido desde antiguo el interés por las imágenes proyectadas, revertiendo el acto de ver, o haciendo realidad sus sueños.

Las diversas aproximaciones a la manipulación visual en directo refleja la historia y diversidad de los que han practicado este arte..

Los estilos abarcan desde los altamente técnicos y refinados a los más simples y de baja fidelidad, ya que los intérpretes utilizan para sus proyecciones desde consolas de videojuegos y portátiles a complicados escenarios en miniatura. A pesar de esta variedad, ha surgido un cierto léxico colectivo de imaginería, tema y técnicas. Las VJ normalmente movilizan la mirada, implicando continuos movimientos de cámara para producir una sensación de desplazamiento y experiencias alucinógenas mímicas con abstracción no linear, apilando y manipulando imágenes como si se tratara de sonidos. Los VJs proyectan las historias de la cultura contemporánea, yuxtaponiendo fragmentos extraídos de la televisión, vídeos, películas, revistas, animaciones, videojuegos, videoarte, política etcétera para alimentarse de ellos y recontextualizar la gran manipulación visual que experimentamos en nuestra vida cotidiana.

El acceso a más herramientas cada vez más fáciles de transportar permiten que una amplia variedad de artistas se inicien en esta forma de contar historias y ha contribuido a la expansión y proliferación de la comunidad de VJs. "El despegue de los Vjs se debe en parte a la accesibilidad de herramientas cada vez más potentes y baratas, como las cámaras digitales y las aplicaciones para portátiles a tiempo real" afirma Benton. El cambio de lo analógico a lo digital también ha permitido que los VJs viajen más ligeros de equipaje. El equipo pesado, como reproductores de VHS, mesas de mezclas de vídeo, monitores y proyectores ha sido sustituido por portátiles y algunos cables, y la mayoría de los clubes ya han instalado la infraestructura necesaria para las performances visuales.

Junto con portátiles más pequeños y rápidos, existe también una amplia variedad de programas informáticos para VJs entre los que elegir. Audio-visualizers, uno de los mayores portales de internet pra VJs, tiene en su listado cerca de cien aplicaciones. El estilo de un VJ va en consonancia con el programa. Las aplicaciones básicas como Arkaos o Resolume utilizan el teclado para alternar entre una galería de videoclips o fuentes externas y añadir algunos efectos funky. Recientemente se ha producido el cambio a aplicaciones modulares más complejas, como Nato.0+55, Jitter o Puredata que permiten a los VJs programar sus propios efectos y mezclar y alterar los denominados video-objetos. Esta variedad de programas aproximan al VJ a la programación informática permitiendo a los artistas generar elementos visuales sin datos externos. Programas en red como Keyworks permite a participantes distantes enviar imágenes que pueden ser mezcladas en directo en una sesión jam visual.

Como resultado de este desarrollo de las comunicaciones electrónicas, las jam sesions y la interacción se han convertido en actividades esenciales de la cultura de los VJs. Las comunidades de VJs, como SAT en Montreal, invitan a VJs de varios países a que envíen imágenes por internet y posteriormente las reemiten en tiempo real a cualquier PC con acceso a internet. También han colaborado con universidades como la UPC de Barcelona para experimentar con internet2, cuyo mayor ancho de banda es más adecuado para transmitir materiales en vídeo. Las jam sessions también han encontrado su sede en el neoyorquino club Share, donde los creadores de sonido y visuales se reúnen semanalmente pra pinchar e improvisar juntos.

Este cambio transcontinental ha producido interesantes resultados. "Como la cultura de los VJs ha pasado a ser un movimiento global, irónicamente nos estamos acercando más a nuestras pequeñas sub-escenas y regiones, dividiéndonos en estilos casi como sucede con la música electrónica. "He observado que ciertas estéticas dominan en determinadas zonas. En Londres manda la imaginería basada en el mundo real, en Berlín los visuales tienden a ser mínimalistas, urbanos y de aristas duras, mientras que en la zona de la Bahía de San Francisco frecuentemente son psicodélicas, arremolinadas y coloristas" explica Benton.

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Naturalmente, se ha producido un desarrollo paralelo entre la estética visual y la música a la que acompaña el VJ. En los clubes, los visuales a menudo funcionan como videos musicales realizados en diálogo en directo con un DJ. Los gráficos sexy y de moda tienden más a la música house, mientras que el tecno y electro sugieren imágenes más duras y minimalistas. Los VJs de club asumen el reto de intercambiar visuales con un sonido ambiente desconocido y una pista de baile impredecible, limitando a menudo la comunicación entre el VJ y el DJ a cuestiones de estilo.

En respuesta, algunos VJ emergentes han formado grupos con músicos. Estos colectivos A/V producen performances donde la interacción entre imagen y sonido llega a niveles más elevados. 242.pilots de Nuva York, Farmers Manual de Viena, Visual Kitchen de Bruselas o Slub de Londres efectivamente desdibujan la división entre sonido e imagen, con aclamación de la crítica y éxito entre el público. Esta tendencia no deja de aumentar frente a las performances audiovisuales. El año pasado 242.pilots ganó el Golden Award en la categoría de imagen en el festival de medios Transmediale de Berlín. Otros festivales de video y cine han añadido categorías experimentales para inlcuir DVDs y actuaciones en directo en sus programas. El público reclama nuevas experiencias audiovisuales, pero los artistas siguen precisando sitios con el equipamiento técnico necesario para mostrar su obra. En Bruselas, Nico Wierink, el promotor y fundador de Cimatics, organiza eventos especiales para representaciones audiovisulaes que satisfacen estas necesidades:

"La idea de organizar un festival de VJs era bastante simple; teníamos algunos buenos VJs belgas y ninguna plataforma específica aquí en Bélgica. Pioneros del VJ, como Coldcut, Hexstatic o Visual Kitchen me dieron un gran empujón.. Y me impresionaron mucho los espectáculos en directo de Exceeda. Queríamos montar juntos un programa que pudiera ofrecer una visión global de la cultura VJ en todo el mundo - montajes DJ/VJ, performances A/V, cine en directo, proyecciones, charlas, sellos de DVD y talleres. El proyecto ha sido bien recibido desde el principio, lo que ha sido una excelente motivación. Creo que había una gran demanda de los artistas".

La DJ norteamericana Samira respalda el optimismo de Wierinick al explicar el ímpetu por añadir una sección de VH a Sister SR, una página web dedicada a promocionar las DJs femeninas:

"Me di cuenta hace poco de que no conocía a ninguna mujer VJ; además, no podía recordar haber visto a ninguna mujer que hiciera los visuales en los clubes o fiestas, a pesar de haber asistido a tantos. Sé que existen, pero al igual que ocurre con los DJs, hay menos mujeres que hagan de VJ que hombres. Y a mi me gustaría comenzar a trabajar con alguna VJ y hacer posible que las VJs femeninas muestren su talento. La nueva sección de VJ de Sister SF es el principio de eso".

El colectivo de diseño con sede en Londres D-Fuse tiene la intención de publicar un libro sobre los VJs este año, que espera introducir a la cultura VJ en las principales corrientes artísticas y contribuir al sugimiento de una comunidad más profesional y organizada. Dina argumenta que esta clase de publicaciones es necesaria para el futuro de los VJs:

"Hay gran expectación por las representaciones Audio/Video actualmente. El campo de los VJs ha crecido con velocidad, especialmente en el Este de Europa y en Japón. Ahora se ha introducido en el mundo de la publicidad. Pero el problema es que esta escena está gestionado por aficionados, y salvo que desarrolle una plataforma sólida, todo se podría venir abajo. Lamentablemente hay demasiados VJs improvisados y desorganizados. Pero esto sucede en todos los ámbitos, el pez grande en un estanque pequeño. El circuito de los VJs tiene que trasladarse a las principales tendencias para poder expandirse. Tenemos la sensación de que este libro es importante, dejará una impronta y fijará a la escena."

A pesar del aumento de la actividad y la publicidad, muy pocos VJs se ganan la vida con ello. La mayoría de VJs reconocidos internacionalmente llegan a adquirir notoriedad como artistas o diseñadores inicialmente. Incluso en Japón, donde los VJs ha captado un notable interés del público en general, surgen muy pocos artistas reconocidos de un terreno amplio y competitivo. Como virtualmente no existe un mercado para las mezclas de VJs, los VJ, que a diferencia de los DJs no pueden vender cintas o CDs con sus mezclas, sólo cuentan con las actuaciones en directo para compartir su obra con el público.

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No obstante, la comunidad de los VJs ve su futuro con optimismo. En el espectáculo de VJ AVIT, en Brighton, Inglaterra, el VJ Anyone habló de los VJs como de una religión, un lugar donde los jóvenes de un futuro próximo se reunirían para sus ceremonias. El VJ Johnny DeKam de hecho ha vendido su programa de VJ a grupos religiosos del sur de los Estados Unidos. Los festivales audiovisuales de varios días de duración que se celebran en España suscitan comparaciones espirituales, indicando que los VJs y DJs han comenzado a desempeñar funciones de sacerdotes y chamanes para la generación post-MTV.

Sin embargo, con el desarrollo cada vez más rápido, los roles apenas permiten que esto solidifique. Nico, de Cimatics, prevé que los MJs, (Media Jammers o Malabaristas) que controlan tanto el audio como el video, sobrepasarán a los VJs. Benton reclama una interacción física de las herramientas visuales como las tencologías inmersivas de proyección. Prosigue: "lo que ahora denominamos VJ se transformará en una habilidad básica que todo el mundo maneje un poco, como garabatear, aprender a tocar un instrumento o escribir un diario. Aunque en ese punto, el VJ se parecerá más a un jugador de videojuegos en una sesión de chat. Me atraen las posibilidades del VJing como un medio de expresión y comunicación cotidiano; una evolución natural para los niños de hoy, que aprenden a manejar el ordenador antes que a leer o a escribir. Una niña de nueve años que se sentó a mi lado me dió el análisis más acertado de mi obra tras verme trabajar durante quince minutos en mi portátil.

Las afirmaciones de Johnny y Nico pueden ser un poco ambiciosas, pero durante un taller reciente en Barcelona, más de 20 personas se reunieron alrededor de una gran mesa manteniendo la corriente de imágenes y sonidos durante horas. Nadie tuvo tiempo de darse cuenta de si había o no público, y además no importaba realmente, la representación conjunta en directo ya era de por si una sensación increible.

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